Nuevo paradigma en la seguridad de documentos
La principal finalidad del desarrollo del sustrato Guardian® para billetes era la de aumentar la seguridad. El uso del sustrato Guardian® permite detener efectivamente las falsificaciones porque:

  • vuelve la falsificación más difícil, demorada y costosa, aumentando el número de pasos necesarios;
  • facilita la identificación de las falsificaciones por el público en general; y
  • ofrece una plataforma para la introducción de novedosos elementos de seguridad.

Siendo la falsificación un problema serio y creciente en muchos países, debido a la proliferación de medios de reproducción relativamente baratos y fáciles de usar (como fotocopiadoras a color, escáneres e impresoras), los billetes requieren varios niveles de seguridad eficaces.

Ellos deben contener:

  • elementos de seguridad evidentes, identificables por las personas en la calle – esos elementos deben ser difíciles de copiar y fáciles de autentificar dentro del tiempo que dura una operación comercial normal, de preferencia, sin requerir dispositivos adicionales; y
  • elementos de seguridad ocultos – esos elementos se encuentran protegidos y sólo son detectables por los emisores (u otras autoridades) con el auxilio de dispositivos especiales y son necesarios para las máquinas automáticas de proceso de billetes y para las autoridades.

El sustrato de polímero Guardian® de Securency International asegura que la seguridad es lograda a través de la interacción del sustrato con tecnologías de impresión y otras tecnologías complejas.

La experiencia australiana
Años de intensivas investigaciones de sustratos hicieron que el RBA adoptara los billetes de polímero como una solución para la seguridad de los billetes, con el lanzamiento de su primer billete de polímero en 1988. El éxito de ese lanzamiento resultó en el cambio de todas las denominaciones de papel a polímero durante el período de 1992 a 1996. De esta forma, Australia hoy acumula más de 14 años de experiencia práctica con el uso de los billetes de polímero en circulación. Los mayores beneficios comprobados fueron la reducción sin precedentes de las tasas de falsificación (a niveles significativamente menores que los registrados en muchos países que todavía usan billetes de papel), el considerable aumento de la vida útil y la adecuación a su finalidad.

 

La experiencia de Nueva Zelanda
Hasta el año 2000, Nueva Zelanda ya había colocado en circulación su serie completa de billetes de polímero. Desde la introducción del polímero, Nueva Zelanda registró una reducción histórica en los niveles de falsificaciones.

Billetes falsificados en Nueva Zelanda en 2004
Fuente: Banco Central de Nueva Zelanda